sábado, 14 de mayo de 2016

¿Quemar libros? ¿Eso desde cuándo?

Sí, cómo bien habéis leido en el título de la entrada, hoy vengo a hablar sobre la quema de libros. Pero no significa que vaya a dedicarme a quemar libros ni nada de eso, por si acaso lo pensais. Se trata de una actividad que he realizado con mis compañeros de 1º de Bachillerato B, Irene, Aitana y Daniel Álvarez con motivo del aniversario del Quijote. En el vídeo comentamos algunos libros que nosotros consideramos que deberían ser quemados en la hoguera y otros que mejor conservar. ¡Espero que os guste!

lunes, 2 de mayo de 2016

¡Bienvenido a España!

¡Hola! Mi nombre es Andrea de la Loza y le doy la bienvenida a España, país mundialmente conocido por sus toros, fiestas, gastronomía, clima y políticos corruptos. Sí, sí, ha oído bien, corruptos. Pero no solo en política, sino corruptos en deportes, educación, en justicia, corruptos y mentirosos en el arte d vivir. España es un lugar idóneo para dar a luz a una generación de mentirosos sin escrúpulos y pícaros sin vergüenza. Sin lugar a duda, la idea picaresca de nuestro querido Lazarillo de Tormes es simplemente la ejemplificación de la personalidad de los truanes de la época, que sin quererlo ni pensarlo, nos reflejan actualmente más de lo que podemos imaginar. 
Somos mentirosos de naturaleza, buscamos nuestro beneficio, astutos en la habilidad de engatusar a través del habla, maestros en crear engaños y chanchullos ''made in Spain''. Somos lo que realmente luego criticamos cuando encendemos el televisor y vemos el telediario. No por ello, es más ladrón aquel que sale en las noticias o menos ladrón el que roba por capricho, ni el que manipula a las masas para ejercer su voluntad. No es que nos parezcamos a los pícaros del Siglo de Oro, es que básicamente, es un rasgo típico aquí. Se sabe que todo el mundo tiene su lado oculto, su lado embustero, pero parece ser que en España se nos ha reunido a la gran mayoría en algo así como una conferencia, en la cual tenemos como lema el ser algo caradura. 
Todos somos pícaros en el fondo, yo incluso me considero una persona que se ajusta a muchos de los rasgos típicos, y conozco a muchas otras que también, es por ello que digamos que, en esta (nuestra) conferencia, existen muchos niveles de picaresca, pero existen dos tipos importantes, el que nosotros normalizamos a base de críticas, en este caso sería la corrupción de los altos cargos políticos, y el segundo, el engaño del día a día, el cual nosotros consideramos que nos afecta directamente. Nos quejamos constantemente de que estos señores nos roban, nos manipulan, de que nos mienten, mientras estamos apalancados en nuestros sofás despotricando sobre los nosequienes que aparecen en la pantalla sin mover un dedo. Nuestros queridos gobernantes, aquellos que prometieron y nunca hicieron, solo han sabido jugar con nuestra incredulidad para alzarse al poder y no dar palo al agua. Se les considera los números 1 en el engaño hacia la población, se los clasifica con una puntuación del 8 de 10 en la escala Sneaky (ladronzuelo en inglés) y se dice que pertenecen a la zona VIP del congreso. Luego, por otro extremo, entramos en la zona confort, en el nivel que nosotros consideramos normal. Entramos en la sala de los ''ladrones caseros'' donde podemos encontrarnos desde nuestro vecino, hasta incluso, nosotros mismos. Aquí lo esencial es mentir, ya sean mentiras piadosas o mentiras importantes, y sobre todo tener mucho descaro.
Para nosotros, esto es algo normal, ¿quién no ha mentido a sus padres, a sus profesores, pareja, etc? ¿quién no ha tenido que recurrir al fraude y a la manipulación para librarse de una mala situación en algún momento de su vida? Pero oye, que aquí, no pasa nada. Si pretendes ver únicamente quejas sobre este modo de vida, más vale que te cambies de sala, porque aquí todos somos muy valientes para quejarnos y además, actuar. Y digo yo, ¿es normal esto? Es decir, mucho escándalo con políticos que nos roban el dinero, pero cuando nos damos cuenta de que nuestro vecino lleva año y medio enganchado al Wifi de casa, sí tenemos valor de enfrentarnos a él. Queremos, o más bien exigimos muchos cambios pero no deseamos ser nosotros los que hagamos por cambiar, y es irónico, porque mientras ahí fuera siguen mareando a la población, nosotros debatimos si Pablo Iglesias debería cortarse el pelo o no o si en algún momento Rajoy aprenderá a dar un discurso sin cambiar el orden de la palabras. Hemos llegado a un punto en el cual normalizamos todo este tipo de corrupción entre las supuestas personas que deberían guiar nuestra nación, hemos llegado al punto en el cual nos hemos convertido en una población pasiva, fácil de burlar, una población incapaz de alzarse y reivindicarse. Una población que ha pasado de actuar, a quedarse en las sombras.