sábado, 27 de mayo de 2017

¡Renta Básica Ciudadana!

Este curso ha venido Esther Carrizosa Prieto, profesora de la Universidad Pablo de Olavide del área del Derecho del Trabajo y Seguridad Social, para concedernos una charla sobre la Renta Básica Ciudadana.

La charla comenzó con una breve introducción sobre lo que era la Renta Básica. Nos comentó que existían tres frases: el rechazo (Es imposible), aceptación (¿Podría ser?) y estupidez (Por qué no lo hice antes?. 
Según la docente, los países más avanzados como por ejemplo Alaska o Canadá se encontraban en la segunda fase,  ya que habían implantado en ellos una prueba en la que 1/3 de la población recibía renta básica.
España, sin embargo, se encuentra en una fase de tránsito de la fase 1 a la 2, pues necesitamos principalmente generaciones activas. 
La Renta Básica Ciudadana es una prestación económica que da el Estado a todos los ciudadanos por el hecho de ser ciudadanos. 
Para recibir la cuantía, no es necesario demostrar carencia de rentas ni se deja de cobrar otras cuantías que se recibe. En general, la renta básica sería una cantidad baja pero la misma para todo ciudadano, y no tiene ni carácter temporal ni importa que sea inmigrante. 
A continuación, la docente nos explicó la diferencia con respecto a la Renta Mínima Generalizada, la cual es una prestación económica que da el Estado condicionadas de la situación económica de la persona. Esta únicamente la dan si eres pobre, una vez que encuentres trabajo te la deniegan. 

Conr especto a los datos, se sabe que 1 de cada 5 personas sufre riesgo en nuestro país de entrar en la pobreza. Además, el % de desempleo en 2016 se ha incrementado alcanzando una tasa del 18,91%. La temporalidad afecta en un 27% y se sabe que el número asciende a 2154100 parados de larga duración. 
Se concluye con que el desempleo está aumentando a niveles endémicos. 
Esther Carrizosa nos comentaba, con respecto a nuestro futuro, que la automatización afectará al 55,3% de las empresas, y que por lo tanto el paro aumentará, generando una menor cotización.
Con respecto a las prestaciones existentes, nos ofreció una amplia información sobre todas las cuantías que se ofrecen en España.
Se sabe, que las personas que no han cotizado o que no pueden trabajar no tienen derecho a recibir estas cuantías, por lo que quedan en un estado de poca protección.
Las prestaciones no contributivas son aquellas referentes a la jubliación y a la discapacidad.
Para el desempleo (condicionado a que no trabajes), existen las prestaciones ordinarias (asistencial, únicamente por desempleo) y las prestaciones extraordinarias (Renta Activa de Inserción, Programa de Activación de Empleo o la Renta Agraria).
Las CC.AA. aportan una prestación contra la pobreza que ya hemos mencionado anteriormente, la Renta Mínima Garantizada.  
En este caso estas prestaciones se dirigen a unidades de convivencia y de inserción social y profesional, pero son condicionadas. 
No obstante, todas estas prestaciones son insuficientes. únicamente cubren al 58'2% de la población, dejando casi a un 52% (dato real, que el Gobierno no quiere proporcionar) sin prestaciones.

¿Cuál es el mayor problema? Fue la pregunta que nos planteó la docente. 
Pues el mayor problema es que cada CC.AA. tiene cierta autonomía pero sin cohesión, pues existe una gran diversidad referente al principio de igualdad.
Por ejemplo, en Andalucía un 43'2% de la población tiene riesgo de pobreza en el año 2016. En cambio, en Navarra, el riesgo es tan solo de un 13%. 
Se debe por tanto, arbitrar una solución para que esto se de de forma uniforme en todo el territorio nacional. 

Y bien, ¿cuál es mejor, la Renta Básica Ciudadana o la Renta Mínima Generalizada?
Según las indicaciones de Carrizosa Prieto, la cuantía que se de debe ser a nivel estatal y debe establecerse una finalidad, como podría ser promover el desarrollo social o garantizar la libertad personal.
Además, un aspecto importante que la ponente quiso recalcar fue que el trabajo no dignifica. Para que eso fuese así, deberíamos poder rechazar trabajos no dignos.
Para establecer la Renta Básica Ciudadana se debe impartir la prestación a nivel estatal para todos y de forma no contributiva. Otra aspecto importante a tener en cuenta, sería evitar el efecto llamada.
La prestación espacial en metálico debe incluirse en el Anexo X del Reglamento 833, estableciendo como único requisito de residencia en la UE entre unos 5 y 10 años y declarando que no es una cuantía exportable.

Aquellas personas que recibirían la cuantía serían tanto mayores de 18 años con un % de hijo a cargo (este puede ser menor de edad). 
Si esto se produjese, el 75% del SMI recibirían unos 491 euros en el caso de cobrar menos de 500 euros. 
El objetivo no es aceptar una renta condicionada a la pobreza, sino eliminar todas las prestaciones existentes que apenas se proporcionan e invertir ese dinero en la Renta Básica que tiene mayor alcance a nivel nacional. 

Para concluir, la profesora de la Pablo Olavide nos comentó que todo nuestro sistema piensa única y exclusivamente en los que trabajan, y nos planteaba preguntas de reflexión tales como ¿El trabajo debe dar acceso a la generalidad de los derechos? o ¿Es posible la financiación de la RBC?.
A la última pregunta, la ponente nos contestó con que costaría aproximadamente unos de unos 75477 millones a 163000 millones. 
Con distintas vías de financiación, se podría financiar al 68% del dinero que cuesta la RBC.
Para ello, se modificaría el IRPF, se agilizaría la lucha contra el fraude, se sacaría dinero de impuestos, y Presupuestos Generales del Estado. 

La charla fue motivadora e interesante, y dejó mucho a la imaginación. 

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